La microbiota intestinal —el conjunto de microorganismos que habitan el sistema digestivo— está en comunicación constante con el cerebro a través de lo que se conoce como el eje intestino-cerebro.
Este eje influye en procesos como la digestión, la respuesta inmune y también en aspectos del comportamiento, el ánimo y la atención. Cuidar la salud intestinal de los niños es cuidar también su desarrollo neurológico y su bienestar diario.
Una alimentación variada, rica en fibra (frutas, verduras, legumbres y granos integrales), una buena hidratación y el consumo regular de alimentos fermentados como el yogur o el kumis contribuyen a una microbiota diversa y saludable.
Si tu hijo presenta molestias digestivas frecuentes, estreñimiento, diarrea o cambios en su comportamiento relacionados con la alimentación, vale la pena evaluarlo. En consulta analizamos estos factores como parte del cuidado integral.